¿Cómo ven los colores los hombres y las mujeres? 19/04/2010
Entrada de toniface en : Humor,mujeres,sociedad , 3 comentariosCon esta imagen creo que como decía Schuster: “No hase falta que dises nada mas”.
Por mi experiencia diría que es totalmente cierto!!!
Vía: HacheMuda
La Princesa Leia y su doble tomando sol durante la filmación de Star Wars 11/11/2009
Entrada de toniface en : cine,Curiosidades,Freak,geek,mujeres,sci-fi , 2 comentariosEsta foto es una de las imágenes relacionadas con Star Wars mas buscadas y deseadas. Nunca una imagen o su simple existencia ha levantado tantos deseos lúbricos en la mente de los geeks, nerds o freaks del mundo entero… Pués aquí la teneis!!!
Vía: ALT1040
11 maneras de calmar a una mujer furiosa 08/10/2009
Entrada de toniface en : Curiosidades,mujeres , 2 comentariosSeguramente te has llevado una sorpresa cuando la linda y tranquila chiquilla que conociste un día y con la cual luego empezaste una relación un día se enojó y poco le faltó para ponerse verde, crecer hasta los dos metros y quedarse sólo con un pantalón lila.
Por nuestro propio bien y por el de nuestra relación con ella (si queremos que continúe, claro) no es conveniente dejar que las cosas se salgan de su cauce. Además de saber cuáles son las respuestas correctas a las preguntas que pueden desencadenar una pelea, he aquí algunas otras maneras de hacer que doña Hulk regrese a la normalidad.
1. MANTÉN LA CALMA
Hagas lo que hagas, no te enfurezcas. Lo curioso es que ella no considerará esto como lo correcto; se enojará aún más y pensará que ella tiene la razón. Si sientes que te está sacando de tus casillas, sólo piensa que “ella no puede hacerte enojar” según Paul Hauck, autor de How to Cope with People Who Drive You Crazy and Overcoming Frustration and Anger. “Y tú no hiciste que ella se enfurezca. Fue ella. Tú puedes ser responsable del problema, pero no de su reacción emocional”.
2. NO LE DES MÁS INFORMACIÓN
“Un hombre generalmente intenta ganar una discusión con argumentos que no tienen ningún sentido para ella” dice Michael Staver, autor de 21 Ways to Defuse Anger and Calm People Down. “Ella lo interpretará como que no la respetas y no la escuchas, y eso la enojará aún más”.
3. ADMÍTELO MADURAMENTE
“Si estás equivocado, sólo admítelo” dice Staver. “Pero no lo hagas de una manera condescendiente” (la frase típica de “ya, sí, sí, yo tengo la culpa, ya”).
4. SINTONÍZATE CON ELLA
“Si ella tiene un gran problema” dice Hauck, “será mejor que escuches”. Y no esperes hasta que las espadas estén desenvainadas. Al igual que el orgasmo, la curva de la furia tiene la forma de una campana: en la cima, estás absolutamente fuera de ti. Así que si ves en ella signos de frustración (suspiros, murmullos, voltear la mirada) será mejor que comiences a escuchar, porque las cosas podrían comenzar a ponerse bélicas.
5. DA UN PASO ATRÁS
“No tienes que estar de acuerdo” dice Staver. “Pero reconoce su percepción como real. Eso mostrará que la respetas”. Con frecuencia, su enojo se produce porque ella piensa que o algo no está bien, o está fuera de su control, o es un ataque personal. Ten en cuenta estas preocupaciones.
6. CONTROLA TUS OJOS
Si no puedes hacer contacto visual, significa que estás enfureciéndote. Pero si puedes, muestra que estás escuchando. Los psicólogos han determinado un patrón clásico en las peleas maritales: la esposa se enfurece, el esposo se calla, la esposa enloquece. Sí, tú te callas porque quieres evitar una pelea, pero ella pensará que estás evitando el tema. Sí, hombres y mujeres pensamos distinto sobre un mismo tema. ¿Recién te das cuenta?
7. INTERACTÚA
Haz preguntas. “Ello mostrará que estás escuchando, lo que implica que quieres escucharla más” dice Staver. Puede no ser cierto, pero si lo haces ello la ayudará a desahogarse.
8. CAMINEN
“¿Caminar juntos en ese estado?” te estarás preguntado. Puede sonar tonto, pero es un buen truco. Físicamente, estarás haciendo que ella se mueva contigo, no contra ti. “Caminar calma” dice Susan Heitler, autora de The Power of Two. Si la discusión alcanza niveles de crisis, desaparece hasta que el ataque acabe.
9. USA LAS FRASES MÁGICAS
Heitler sugiere tres:
* Sí, estoy de acuerdo.
* Estás en lo correcto.
* Perdóname.
Nada desarma más a un atacante que ponerse de su lado. Por tanto, encuentra algo, lo que sea, en lo que puedas estar de acuerdo. No estoy sugiriendo que cedas, pero encuentra algo de terreno compartido.
10. USA LA RABIA COMO UN MEDIDOR
Heitler compara la ira a un contador Geiger: te puede alertar de un problema en tu relación. “Pero para lo que no es buena” añade, “es para resolver un problema”.
11. PON LÍMITES
“Uno obtiene todo el comportamiento que tolera” dice Hauck. Si su rabia es demasiado melodramática, demasiado frecuente o demasiado abusiva, debes darle exactamente dos oportunidades de cambiar, añade. Si no, chao.
una relación un día se enojó y poco le faltó para ponerse verde, crecer hasta los dos metros y quedarse sólo con un pantalón lila.
Por nuestro propio bien y por el de nuestra relación con ella (si queremos que continúe, claro) no es conveniente dejar que las cosas se salgan de su cauce. Además de saber cuáles son las respuestas correctas a las preguntas que pueden desencadenar
una pelea, he aquí algunas otras maneras de hacer que doña Hulk regrese a la normalidad.
1. MANTÉN LA CALMA
Hagas lo que hagas, no te enfurezcas. Lo curioso es que ella no considerará esto como lo correcto; se enojará aún más y pensará que ella tiene la razón. Si sientes que te está sacando de tus casillas, sólo piensa que “ella no puede hacerte enojar” según Paul Hauck, autor de How to Cope with People Who Drive You Crazy and Overcoming Frustration and Anger. “Y tú no hiciste que ella se enfurezca. Fue ella. Tú puedes ser responsable del problema, pero no de su reacción emocional”.
2. NO LE DES MÁS INFORMACIÓN
“Un hombre generalmente intenta ganar
una discusión con argumentos que no tienen ningún sentido para ella” dice Michael Staver, autor de 21 Ways to Defuse Anger and Calm People Down. “Ella lo interpretará como que no la respetas y no la escuchas, y eso la enojará aún más”.
3. ADMÍTELO MADURAMENTE
“Si estás equivocado, sólo admítelo” dice Staver. “Pero no lo hagas de
una manera condescendiente” (la frase típica de “ya, sí, sí, yo tengo la culpa, ya”).
4. SINTONÍZATE CON ELLA
“Si ella tiene un gran problema” dice
Hauck, “será mejor que escuches”. Y no esperes hasta que las espadas estén desenvainadas. Al igual que el orgasmo, la curva de la furia tiene la forma de
una campana: en la cima, estás absolutamente fuera de ti. Así que si ves en ella signos de frustración (suspiros, murmullos, voltear la mirada) será mejor que comiences a escuchar, porque las cosas podrían comenzar a ponerse bélicas.
5. DA UN PASO ATRÁS
“No tienes que estar de acuerdo” dice Staver. “Pero reconoce su percepción como real. Eso mostrará que la respetas”. Con frecuencia, su enojo se produce porque ella piensa que o algo no está bien, o está fuera de su control, o es un ataque personal. Ten en cuenta estas preocupaciones.
6. CONTROLA TUS OJOS
Si no puedes hacer contacto visual, significa que estás enfureciéndote. Pero si puedes, muestra que estás escuchando. Los psicólogos han determinado un patrón clásico en las peleas maritales: la esposa se enfurece, el esposo se calla, la esposa enloquece. Sí, tú te callas porque quieres evitar
una pelea, pero ella pensará que estás evitando el tema. Sí, hombres y mujeres pensamos distinto sobre un mismo tema. ¿Recién te das cuenta?
7. INTERACTÚA
Haz preguntas. “Ello mostrará que estás escuchando, lo que implica que quieres escucharla más” dice Staver. Puede no ser cierto, pero si lo haces ello la ayudará a desahogarse.
8. CAMINEN
“¿Caminar juntos en ese estado?” te estarás preguntado. Puede sonar tonto, pero es un buen truco. Físicamente, estarás haciendo que ella se mueva contigo, no contra ti. “Caminar calma” dice Susan Heitler, autora de The Power of Two. Si la discusión alcanza niveles de crisis, desaparece hasta que el ataque acabe.
9. USA LAS FRASES MÁGICAS
Heitler sugiere tres:
* Sí, estoy de acuerdo.
* Estás en lo correcto.
* Perdóname.
Nada desarma más a un atacante que ponerse de su lado. Por tanto, encuentra algo, lo que sea, en lo que puedas estar de acuerdo. No estoy sugiriendo que cedas, pero encuentra algo de terreno compartido.
10. USA LA RABIA COMO UN MEDIDOR
Heitler compara la ira a un contador Geiger: te puede alertar de un problema en tu relación. “Pero para lo que no es buena” añade, “es para resolver un problema”.
11. PON LÍMITES
“Uno obtiene todo el comportamiento que tolera” dice
Hauck. Si su rabia es demasiado melodramática, demasiado frecuente o demasiado abusiva, debes darle exactamente dos oportunidades de cambiar, añade. Si no, chao.
25 Contradicciones del mundo femenino 26/08/2009
Entrada de toniface en : Humor,mujeres,Sexo,sociedad , 1 comentarioEste es uno de aquellos posts polémicos porque es lo que se pretende. Ya se que muchas de estas cosas son mentiras o generalizaciones, pero ser sinceras: ¿A que alguno de los puntos lo habeis cumplido alguna vez…?
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Conquistar a un mujeriego pensando que lo puedes transformar en un hombre de familia.
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En una cita, insistir en pagar la mitad de la cuenta y no volver a salir con él si acepta la oferta (Feminismo fail).
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Repetir incansablemente que sólo necesitas amor, comprensión y estabilidad, y no hacerle caso al hombre que te ofrece exactamente eso.
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Ponerse a dieta extrema para ir a una boda y comer como tiburón durante toda la fiesta.
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Pretender que los hombres puedan saber lo enojada o afligida que estás sin haberles dicho nada.
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Analizar tu vida amorosa analizando cada frase y cada actitud de tu pareja con tus amigas pero terminar una relación si la señora que te lee el tarot te dice que no es el indicado.
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Enamorarte de un hombre que está casado porque él es incapaz de traicionar a su mujer.
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Dejar a un hombre porque ya no te gusta y que vuelva a gustarte cuando él encuentra a otra.
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Hacerte la permante si tu pelo es lacio, plancharlo si está enrulado o teñirlo de rubio si es oscuro (Y viceversa)
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Seducir a un hombre sabiendo con seguridad que jamás vas a dejar que te toque un pelo.
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Negarte a dejar los dulces para bajar el colesterol pero hacer la dieta del arroz para usar un vestido.
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Creer en el horóscopo sólo en las semanas que anuncia cosas buenas.
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Hablar de dieta con una torta en la mano y hablar de tortas cuando estás a dieta.
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Quejarse de que la depilación es un hábito primitivo y gritar de asco cuando tu marido dice que dejes de hacerlo.
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Decir que “lo importante es lo de adentro” cuando tienes un novio feo, y alegar que “la piel es todo” cuando conseguiste uno guapo.
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Creerle al mismo hombre cuando habías jurado no volver a hacerlo.
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Perseguir a tu pareja para que colabore en la cocina pero echarlo por inepto en cuanto empieza a ayudar.
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Probarse ropa durante toda una tarde y salir con el primer conjunto que elegiste.
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Arrancarte los pelos de piernas, axilas y cavado con cera caliente o una máquina eléctrica y llorar cuando te quiebras una uña.
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Abandonar a tu novio porque es celoso y sentirse fea y desamparada cuando no te celan.
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Ser capaz de dirigir una empresa de doscientos empleados, un país de treinta millones de habitantes o una familia de doce miembros pero llamar a tu mamá cuando te duele la muela.
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Pellizcar bebés ajenos, pensar hasta el cansancio los nombres de tus futuros hijos, emocionarse con los embarazos de tus amigas y llorar desconsoladamente el primer día de atraso.
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Preguntar si estás gorda para que te digan que estás flaca.
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Censurar a las amas de casa porque no tienen una carrera y a las que tienen una carrera porque la empleada doméstica cuida de sus hijos.
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Llorar con los documentales de los animalitos de “Animal Planet” e hiperventilarse de excitación frente a una cartera de cuero.
Vía: PulsoDigital.net


























