11 maneras de calmar a una mujer furiosa

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Seguramente te has llevado una sorpresa cuando la linda y tranquila chiquilla que conociste un día y con la cual luego empezaste una relación un día se enojó y poco le faltó para ponerse verde, crecer hasta los dos metros y quedarse sólo con un pantalón lila.

Por nuestro propio bien y por el de nuestra relación con ella (si queremos que continúe, claro) no es conveniente dejar que las cosas se salgan de su cauce. Además de saber cuáles son las respuestas correctas a las preguntas que pueden desencadenar una pelea, he aquí algunas otras maneras de hacer que doña Hulk regrese a la normalidad.

1. MANTÉN LA CALMA

Hagas lo que hagas, no te enfurezcas. Lo curioso es que ella no considerará esto como lo correcto; se enojará aún más y pensará que ella tiene la razón. Si sientes que te está sacando de tus casillas, sólo piensa que “ella no puede hacerte enojar” según Paul Hauck, autor de How to Cope with People Who Drive You Crazy and Overcoming Frustration and Anger. “Y tú no hiciste que ella se enfurezca. Fue ella. Tú puedes ser responsable del problema, pero no de su reacción emocional”.

2. NO LE DES MÁS INFORMACIÓN

“Un hombre generalmente intenta ganar una discusión con argumentos que no tienen ningún sentido para ella” dice Michael Staver, autor de 21 Ways to Defuse Anger and Calm People Down. “Ella lo interpretará como que no la respetas y no la escuchas, y eso la enojará aún más”.

3. ADMÍTELO MADURAMENTE

“Si estás equivocado, sólo admítelo” dice Staver. “Pero no lo hagas de una manera condescendiente” (la frase típica de “ya, sí, sí, yo tengo la culpa, ya”).

4. SINTONÍZATE CON ELLA

“Si ella tiene un gran problema” dice Hauck, “será mejor que escuches”. Y no esperes hasta que las espadas estén desenvainadas. Al igual que el orgasmo, la curva de la furia tiene la forma de una campana: en la cima, estás absolutamente fuera de ti. Así que si ves en ella signos de frustración (suspiros, murmullos, voltear la mirada) será mejor que comiences a escuchar, porque las cosas podrían comenzar a ponerse bélicas.

5. DA UN PASO ATRÁS

“No tienes que estar de acuerdo” dice Staver. “Pero reconoce su percepción como real. Eso mostrará que la respetas”. Con frecuencia, su enojo se produce porque ella piensa que o algo no está bien, o está fuera de su control, o es un ataque personal. Ten en cuenta estas preocupaciones.

6. CONTROLA TUS OJOS

Si no puedes hacer contacto visual, significa que estás enfureciéndote. Pero si puedes, muestra que estás escuchando. Los psicólogos han determinado un patrón clásico en las peleas maritales: la esposa se enfurece, el esposo se calla, la esposa enloquece. Sí, tú te callas porque quieres evitar una pelea, pero ella pensará que estás evitando el tema. Sí, hombres y mujeres pensamos distinto sobre un mismo tema. ¿Recién te das cuenta?

7. INTERACTÚA

Haz preguntas. “Ello mostrará que estás escuchando, lo que implica que quieres escucharla más” dice Staver. Puede no ser cierto, pero si lo haces ello la ayudará a desahogarse.

8. CAMINEN

“¿Caminar juntos en ese estado?” te estarás preguntado. Puede sonar tonto, pero es un buen truco. Físicamente, estarás haciendo que ella se mueva contigo, no contra ti. “Caminar calma” dice Susan Heitler, autora de The Power of Two. Si la discusión alcanza niveles de crisis, desaparece hasta que el ataque acabe.

9. USA LAS FRASES MÁGICAS

Heitler sugiere tres:

* Sí, estoy de acuerdo.

* Estás en lo correcto.

* Perdóname.

Nada desarma más a un atacante que ponerse de su lado. Por tanto, encuentra algo, lo que sea, en lo que puedas estar de acuerdo. No estoy sugiriendo que cedas, pero encuentra algo de terreno compartido.

10. USA LA RABIA COMO UN MEDIDOR

Heitler compara la ira a un contador Geiger: te puede alertar de un problema en tu relación. “Pero para lo que no es buena” añade, “es para resolver un problema”.

11. PON LÍMITES

“Uno obtiene todo el comportamiento que tolera” dice Hauck. Si su rabia es demasiado melodramática, demasiado frecuente o demasiado abusiva, debes darle exactamente dos oportunidades de cambiar, añade. Si no, chao.

Vía: Sexlover en Newwebstar

Seguramente te has llevado una sorpresa cuando la linda y tranquila chiquilla que conociste un día y con la cual luego empezaste una relación un día se enojó y poco le faltó para ponerse verde, crecer hasta los dos metros y quedarse sólo con un pantalón lila.

Por nuestro propio bien y por el de nuestra relación con ella (si queremos que continúe, claro) no es conveniente dejar que las cosas se salgan de su cauce. Además de saber cuáles son las respuestas correctas a las preguntas que pueden desencadenar una pelea, he aquí algunas otras maneras de hacer que doña Hulk regrese a la normalidad.

1. MANTÉN LA CALMA

Hagas lo que hagas, no te enfurezcas. Lo curioso es que ella no considerará esto como lo correcto; se enojará aún más y pensará que ella tiene la razón. Si sientes que te está sacando de tus casillas, sólo piensa que “ella no puede hacerte enojar” según Paul Hauck, autor de How to Cope with People Who Drive You Crazy and Overcoming Frustration and Anger. “Y tú no hiciste que ella se enfurezca. Fue ella. Tú puedes ser responsable del problema, pero no de su reacción emocional”.

2. NO LE DES MÁS INFORMACIÓN

“Un hombre generalmente intenta ganar una discusión con argumentos que no tienen ningún sentido para ella” dice Michael Staver, autor de 21 Ways to Defuse Anger and Calm People Down. “Ella lo interpretará como que no la respetas y no la escuchas, y eso la enojará aún más”.

3. ADMÍTELO MADURAMENTE

“Si estás equivocado, sólo admítelo” dice Staver. “Pero no lo hagas de una manera condescendiente” (la frase típica de “ya, sí, sí, yo tengo la culpa, ya”).

4. SINTONÍZATE CON ELLA

“Si ella tiene un gran problema” dice Hauck, “será mejor que escuches”. Y no esperes hasta que las espadas estén desenvainadas. Al igual que el orgasmo, la curva de la furia tiene la forma de una campana: en la cima, estás absolutamente fuera de ti. Así que si ves en ella signos de frustración (suspiros, murmullos, voltear la mirada) será mejor que comiences a escuchar, porque las cosas podrían comenzar a ponerse bélicas.

5. DA UN PASO ATRÁS

“No tienes que estar de acuerdo” dice Staver. “Pero reconoce su percepción como real. Eso mostrará que la respetas”. Con frecuencia, su enojo se produce porque ella piensa que o algo no está bien, o está fuera de su control, o es un ataque personal. Ten en cuenta estas preocupaciones.

6. CONTROLA TUS OJOS

Si no puedes hacer contacto visual, significa que estás enfureciéndote. Pero si puedes, muestra que estás escuchando. Los psicólogos han determinado un patrón clásico en las peleas maritales: la esposa se enfurece, el esposo se calla, la esposa enloquece. Sí, tú te callas porque quieres evitar una pelea, pero ella pensará que estás evitando el tema. Sí, hombres y mujeres pensamos distinto sobre un mismo tema. ¿Recién te das cuenta?

7. INTERACTÚA

Haz preguntas. “Ello mostrará que estás escuchando, lo que implica que quieres escucharla más” dice Staver. Puede no ser cierto, pero si lo haces ello la ayudará a desahogarse.

8. CAMINEN

“¿Caminar juntos en ese estado?” te estarás preguntado. Puede sonar tonto, pero es un buen truco. Físicamente, estarás haciendo que ella se mueva contigo, no contra ti. “Caminar calma” dice Susan Heitler, autora de The Power of Two. Si la discusión alcanza niveles de crisis, desaparece hasta que el ataque acabe.

9. USA LAS FRASES MÁGICAS

Heitler sugiere tres:

* Sí, estoy de acuerdo.
* Estás en lo correcto.
* Perdóname.

Nada desarma más a un atacante que ponerse de su lado. Por tanto, encuentra algo, lo que sea, en lo que puedas estar de acuerdo. No estoy sugiriendo que cedas, pero encuentra algo de terreno compartido.

10. USA LA RABIA COMO UN MEDIDOR

Heitler compara la ira a un contador Geiger: te puede alertar de un problema en tu relación. “Pero para lo que no es buena” añade, “es para resolver un problema”.

11. PON LÍMITES

“Uno obtiene todo el comportamiento que tolera” dice Hauck. Si su rabia es demasiado melodramática, demasiado frecuente o demasiado abusiva, debes darle exactamente dos oportunidades de cambiar, añade. Si no, chao.